Que la vida te viva

Y qué bonito es cuando te sucede algo tan especial que te vuelve el cuerpo del revés... y qué bonito es sentir el momento tal y como viene dejándote llevar... y qué bonito es descubrir todo ese mundo de sensaciones pudiendo compartirlas... y qué bonito es no pensar a dónde nos llevará… qué bonito... y que miedo da tanta belleza.

Ella en mí



Sentir la música es hablar con uno mismo, soñar despierto decorando de mil formas tus pensamientos. Anoche me envolví nuevamente en ella, la necesitaba. Esta vez la vestí de un tono nostálgico y algo lánguido, pero como siempre resultó sublime en su belleza y eficaz en su función. Hoy, al despertar, todavía podía escucharla, estaba allí, conmigo, no se fue en la noche, me acarició mientras a ella abrazada me dormía, me fundió en sus brazos sintiendo su calor... gracias, le dije, y ella sola se vistió de alegría.

Intensamente


Hay personas que pueden amar con tanta intensidad que sus vidas son pura emoción. Viven de lo bueno lo mejor. Yo me siento afortunada, aunque no sea éste mi día de suerte.

A tí.

Te quiero mar, por tus olas y tempestad,

más aún te quiero en calma sosegando mi vida.

Te quiero por tantas cosas que te tengo junto a mí,

tomando fuerzas día a día de tu aroma y tu brisa.

Soy tuya, ya lo sabes, me conoces bien.

Despiertas mi alma a tu antojo.

Volviéndome luna me dejo querer.

De plumas y cartón

Porque cuando las alas se desprenden de repente te das cuenta que jamás debiste atarlas a tu cuerpo.

El abrazo

Si alguna vez alguien me pregunta que es lo que más me gusta sentir, yo respondería sin duda alguna, -el abrazo. Pero este abrazo al que yo me refiero se trata de uno particular, un abrazo entre dos amantes que proyectan entre si la intensidad de sus cuerpos, donde el calor se funde en la piel equilibrando dos almas en un solo ser; un abrazo que nace de la necesidad misma de amar y ser amado; un abrazo que te envuelve por completo hasta llegar a sentirte totalmente bien con todo. ¿No sería ésta una maravillosa forma de sentir? Ya lo creo.

Olas en el mar

Es interesante poder comprobar como una idea de algo concreto puede llegar a cambiar de forma tanto como la luna hace cambiar la forma de las olas en el mar. A veces, todo parece regirse en una variación constante, un ir y venir, en donde la soledad puede agravar la situación de esa idea al infinito y la compañía podría reducirla hasta su completa eliminación. Lo mejor en estos casos sería abandonarla al libre albedrío, dejar a la naturaleza la labor de darle su propia forma, pero cómo podríamos mantener esta otra idea. Difícil.

Pequeñas siestas

En mis pequeñas siestas, cuando cierro por unos segundos los ojos por el sueño y desvanezco lentamente en mis pensamientos, en esos momentos el tiempo se me hace eterno, no se correspondería con la medida de nuestro reloj, sería el de otra dimensión, una extraordinaria sensación donde siempre estás tú, están tus besos, tus caricias, la intensidad de tu abrazo, vivimos nuestro mejor ayer, todo está a salvo, aún recibo maravillosas cartas de amor...