Pequeño Peter Pan

Hace veintiséis años que el psicólogo norteamericano Dan Kiley describió el síndrome de Peter Pan, característico de personas adultas que exhiben inmadurez emocional y se muestran incapaces de crecer. Su libro alcanzó un éxito sensacional: fue traducido a más de veinte lenguas y vendió cientos de miles de ejemplares sólo en la edición inglesa. Veamos algunas de las características de este síndrome:

Son personas que se centran en recibir, pedir y criticar más que en dar o hacer, evitan comprometerse porque creen que el compromiso es un obstáculo para su libertad, suelen tener al lado a otra persona que cubre muchas de sus necesidades básicas, y viven centrados en sí mismos. Aunque disfruten de prosperidad profesional o económica, sienten que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que les gustaría, y permanecen insatisfechos con lo que tienen, pero no toman iniciativas ni hacen nada para solucionar su situación.

Son muy atractivos, sensuales, divertidos, de sonrisa casi imperecedera, con unas inmensas ganas de disfrutar de todo los aspectos de la vida, seducen a todo el mundo y se ocupan mucho de su aspecto exterior. Pueden ser mentirosos y manipuladores para lograr lo que quieren. A pesar de una aparente seguridad en sí mismos, son personas que necesitan grandes dosis de afecto y la necesidad de una mujer a su lado que se lo pueda ofrecer. Sin embargo, pese a esta dependencia, cuando la relación se torna en algo más serio y empieza a requerir dosis cada vez más altas de compromiso y responsabilidad, se asustan y acaba produciendo la ruptura de la pareja.

Este hombre es indeciso, inseguro y sobre todo teme que no lo amen y tapa sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticia. Vive escondiéndose detrás de fachadas y excusas; disimula su incapacidad de madurar con su poder de seducción y oratoria, siendo siempre el centro de atención con sus conversaciones de negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas.

Si al nuevo Peter Pan todo le sale bien, disfrutará durante muchos años, pero llegará un momento de reflexión donde comenzará su crisis. Aunque él goce de éxito profesional y económico, se da cuenta de que en su vida no hay nada estable ni firme.

Ante todo, el Peter Pan tendría que concienciarse de que tiene un problema porque muchos de ellos se tienen por encantadores y no llegan a la autocrítica necesaria para ver que están abusando de los demás. Buscan siempre la culpabilidad de todo lo que sucede a su alrededor, sin que nunca se sienta realmente parte del problema, y ni siquiera de la solución. Creen que con su presencia basta. Sin embargo, ellos son los más perjudicados por la soledad en la que desemboca su vida. Sus amigos son superficiales y circunstanciales y sus amores, al final de la vida, son interesados y falsos. Para ellos, el crecimiento pasa por lo económico y se aferran a esto como su único espacio para lograr grandes cosas. Nunca podrán de este modo desarrollar relaciones amistosas o afectivas sólidas, dejando escapar a lo largo del camino a personas realmente interesantes en sus vidas.

Contenido extraido de varios escritos sobre el tema.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

...y cómo se apaga a un difuso pequeño Peter Pan?
Me acuerdo...

Inma dijo...

De qué te acuerdas...?

Anónimo dijo...

De tantos gratos momentos...
De una efímera felicidad...
De caricias, abrazos y besos.
De más que no quiero contar.

Inma dijo...

¿Algún dato más esclarecedor, o prefieres seguir conservando el anonimato?